El Camino de Santiago
El Camino de Santiago:
Saint Jean de Pied de Port – Santiago de Compostela

Distancia: 853,28 km
Presupuesto: 159,2€
– Sin contar material (ropa, alforjas y demás)
– Sin contar los alimentos y el alojamineto de un día que dormí en casa

De verdad que es curioso lo del Camino de Santiago. Desde el inicio emocionante ofreciendo paso a paso, pedalada a pedalada, pequeñas cosas que recompensan cada esfuerzo hecho, haciendo así de él una experiencia inolvidable. Para acabar de una forma tan sencilla y tan discreta. Los frutos del camino se recogen en el peregrinaje para poder saborearlos a la llegada. Y yo ya he llegado.

El Camino de Santiago siempre lo había tenido en mente y ahora que esta experiencia también recorre mi cuerpo tengo que decir, que es un recuerdo inolvidable. Te da todo el tiempo del mundo para estar contigo mismo y organizar, o al menos darle otra perspectiva, a todo el caos que se pueda tener en el interior. También sobra el tiempo para conocer a otra gente y definitivamente para hacer un montón de amigos.

Los motivos por los que yo he hecho el Camino de Santiago no son para nada religiosos, es más, en mi caso y con el poquito tiempo que tenía para hacerlo, ha sido más bien un reto físico deportivo. Sin embargo, el hacer este Camino es sin duda una experiencia religiosa y/o espiritual. Por supuesto que está repleto de iglesias católicas, y que el destino final es la tumba del apóstol Santiago. Pero yo no me refiero a este tipo de religiosidad o espiritualidad. Yo me refiero a otra más universal y más verdadera.

Levantarte todos los días con el alba, ya se sabe que a quien madruga Dios le ayuda. Estar a merced de los elementos. Llevar a la espalda tu pertenencias y llegar a tu destino a través de tus propios medios, o mejor dicho, a través de tus propias piernas. Pasar largos kilómetros y largas horas contigo mismo. Conocer gente nueva todos los días y compartir con ellos desde una pequeña conversación a varios días, o incluso todo el Camino. Ayudar al prójimo y que el prójimo te ayude. Reír, llorar, disfrutar, sufrir. Sin ninguna duda el Camino de Santiago es una gran experiencia humana.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

“Antonio Machado”

Los kilómetros se hacen más largos en un autobús que en una bicicleta, pero las horas pasan rápido reviviendo todos los recuerdos al ir deshaciendo el Camino de Santiago. Tras la ventanilla una lágrima acaricia una sonrisa y le recuerda que el ticket de regreso a casa no tiene ningún destino. Durante todos estos días mi meta ha sido acercarme más y más al final del Camino pero, y ahora, ¿cuál es mi objetivo? ¿Dónde está la siguiente flecha amarilla que me diga dónde está mi destino?

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