Nuestro objetivo principal en los Campamentos de Refugiados Saharauis, aparte de informarnos sobre su situación y aportar ayuda, es manifestarnos y protestar frente a el Muro de la Vergüenza en el Sahara Occidental. El nombre del movimiento es la Columna de los Mil. Una columna, un muro de personas en protesta pacífica contra un muro injusto, militarizado que separa a los saharauis de sus tierras.

El Muro de la Vergüenza en el Sahara Occidental se empezó a construir en 1980 debido a la gran resistencia del Frente Polisario. Fue erigido gracias a la ayuda de países como Israel y Arabia Saudí. Tiene una extensión superior a los 2500 km y divide el Sahara Occidental en dos grandes zonas: los territorios ocupados y los territorios liberados. Marruecos tiene el control de la zona ocupada así como de las riquezas del país (zona pesquera y minas de fosfatos) y las grandes ciudades. La zona liberada está bajo el control del Frente Polisario y apenas tiene interés económico. Además, el muro dispone de bunkers, vallas y campos de minas antipersona junto con millares de soldados marroquíes armados. En conclusón, una de las creaciones más vergonzosas e injustas del ser humano y una de las menos conocidas.

Nos reunimos al atardecer para preparar nuestra protesta contra esta injusticia. Pronto nos manifestaremos en frente de el Muro de la Vergüenza en el Sahara Occidental, para dar voz a estas gentes, para que su situación no quede en el olvido. El material está preparado para crear las pancartas y los lemas gritan con fuerza desde el fondo de nuestras gargantas. La tinta se junta con el papel para crear gritos de esperanza, de justicia, de libertad. Se hace difícil plasmar en pocas palabras todo lo que queremos expresar.

Pancartas 5
Pancartas 1
Pancartas 2
Pancartas 6
Pancartas 4
Pancartas 3

El ambiente es alegre y festivo como siempre, de nuevo y una vez más me sorprenden. Tan pronto dejamos de lado los temas propios de su situación, los saharauis siempre nos muestran su lado más alegre, juguetón y bailón. A veces es como si estas gentes no viviesen, sino que celebrasen que viven. Sus amplias sonrisas, su alegre humor, su estilo bailando… En ocasiones no parece ni real, pasar de la angustia de conocer su condición, de sufrir su injusticia, a sentir la hospitalidad, la alegría y el calor de sus corazones. Son pocos los días que hemos compartido con ellos, pero es como si hubiésemos sido amigos, o mejor dicho familia, durante toda la vida. Bailemos, no para olvidar, sino para recordar que estamos vivos.

Bailando contra el Muro de la Vergüenza en el Sahara Occidental

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