Etapa 2 Camino de Santiago
Etapa 2 Camino de Santiago:
Pamplona/Iruña – Los Arcos

Distancia: 72,18 km
Salida:
14:40
Llegada: 20:10
Presupuesto: 111’2€
– 100€ Parrilla + Alforjas
– 3’2€ Comida
– 8€ Albergue

Amanece la etapa 2 Camino de Santiago pero no para mí, no aún. La primera vez que abro el ojo son las 8 de la mañana pero me pego un poco más a las sábanas, ¿qué mal puede hacerme un ratito más en la cama? Levanto a las 10, desayuno tranquilamente y me voy a comprar una parrilla y unas alforjas para la bici. Seguro que en un momento me las apañan, pienso, pobre iluso…

A las 13:30 está la bicicleta preparada, 100 euros me ha costado el apaño y para nada pensaba que me iba a costar tanto. Son las 14:30 y estoy en la calle preparado para partir pero sin la credencial. A las 14:40 estoy listo, esta vez sí. Comienza la etapa 2 Camino de Santiago.

Mi intención es ir hasta Viana y, de verme con fuerzas, llegar a Logroño. Es lo que tiene el dormir tanto, te hace ser un poco iluso. Nada más salir hay que enfrentarse al Perdón, un pequeño monte en apariencia pero que pone a prueba mis fuerzas. Se nota el peso de las alforjas, el cansancio del día anterior y el calor. Sufro de lo lindo para llegar a Zariquiegui y aún me queda por subir, ¡ánimo!

Al llegar arriba apenas tengo tiempo de disfrutar de las vistas, voy mucho más tarde de lo que esperaba. Confío en que ahora voy a poder ir más rápido en la bajada, pero no va a poder ser así. El camino es de cascajo y gravilla, lo que lo hace bastante peligroso si vas rápido, no gozas. La ruta sigue y sigue y, tras Cirauqui, me despisto y me pierdo unos pocos kilómetros, ¡qué cómo duelen! Llego a Lorca y tengo que para un poco. El calor me está matando y el cansancio empieza a hacer mella. Empiezo a dudar de que vaya a llegar a Viana… Es lo bueno que tiene la bici, te pone en tu lugar. Un poquito más adelante suspiro por llegar a los Arcos, vale por hoy.

El primer albergue que encuentro es mi casa para esta noche, La Casa de la Abuela, estoy demasiado cansado para andar buscando. Un poco de cena y una buena ducha me hacen olvidar la dura jornada. Conozco a Jairo, un chico de Alicante, que también está haciendo el Camino en bici. Me comenta que está teniendo bastantes problemas con las alforjas, quizá haya sido una buena inversión la mía.

Es la hora de dormir. Comparto el dormitorio con otras 12 personas, la mayoría extranjeros. Una francesa que duerme en la cama de debajo de mi litera me advierte que ronca mucho. Aunque a mí me da la sensación de que ella lo que quiere es, que nadie duerma encima suya para que no la molesten. Lo siento mucho, tarde, ya me he acomodado. Me cuesta dormir más de lo que quisiese y la litera no deja de hacer ruido, ¿de dónde viene ese constante pequeño crack? Espera un momento, ¡no puede ser cierto, son los latidos de mi corazón!

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