Etapa 3 Camino de Santiago
Etapa 3 Camino de Santiago:
Los Arcos – Grañon

Distancia: 92,68 km
Salida:
 9:00
Llegada: 19:30
Presupuesto: 20€
– 8€ Alimentos
– 2€ Voluntad (Nájera)
– 10€ Voluntad (Grañon)

Llego tarde, la gente ya está disfrazada y yo no tengo disfraz, como siempre, no me he enterado de nada. Me visto de blanco, con la faja y el pañuelico rojos y me voy a la fiesta. Pero, ¿qué leches hago con mochila? Guiris por todos lados, todos ellos borrachos y metiendo ruido. No dejan de rayarme y por más que los mando a paseo no me dejan en paz… ¿Qué demonios? ¡Dios, estaba soñando! Supongo que es normal durmiendo en un cuarto lleno de extranjeros. Vuelta a la realidad, etapa 3 Camino de Santiago.

Me levanto y me despido de Jairo que ya se va. Compro fruta y pan, desayuno y salgo. Son las 9 de la mañana y el Sol ya aprieta. Es otra cosica peregrinar por la mañana. No dejo de encontrarme con peregrinos que no dejan de saludarme y desearme un buen camino. El camino sin más, mucho campo seco a mi alrededor y gravilla, y más gravilla, bajo las ruedas.

Llego a Logroño y paro en un supermercado. Mientras hago la compra me estoy poniendo cardiaco de pensar que tengo la bicicleta fuera desatendida. Pero la tranquilidad llega de forma inesperada. Uno de los mendigos que está en la puerta me dice que esté tranquilo que él vigila. Me hago con un poco de comida y charlo con mi inesperado amigo, curioso personaje, al que le muestro mi gratitud. Parece que todo el mundo te ayuda siendo un peregrino. Repongo fuerzas y emprendo la marcha.

Al salir de Logroño me pongo a rueda de dos bicicletas, pero aunque llevan buen ritmo no puedo seguirles, y es que la rodilla izquierda está empezando a dolerme un poco. Más tarde me los junto en Navarrete y me comentan que también están teniendo problemas con sus alforjas. Definitivamente he hecho una buena inversión con las mías, ya que a mí no me están dando ningún problema. Continúo con el Camino siendo éste tan duro como aburrido hasta llegar a Nájera. Allí encuentro un albergue impresionante donde paro a comer, el Albergue de Peregrinos Municipal de Nájera.

El lugar es llevado por voluntarios, gente súper maja y atenta. Y además, simplemente piden la voluntad a cambio de dormir y/o usar sus instalaciones, ¡impresionante! En el lugar conozco a un montón de gente, esta es la magia del Camino de Santiago. Cientos, miles de personas haciendo lo mismo que tú, compartiendo el mismo recorrido y con el mismo destino. A menudo te encuentras hablando con gente que acabas de conocer, pero con la confianza de dos amigos de toda la vida. Me encanta.

Continúo la marcha por un camino más aburrido aún si cabe, y por el cual no disfrutas tanto con la bici. ¡Cuánto añoro las sendas forestales del norte de Navarra! Tras un rato pedaleando llego a Santo Domingo de la Calzada, reventado. El cansancio y el calor te dejan devorado al final del día, y además la rodilla me está matando. Me parece que tengo una tendinitis como consecuencia de la primera etapa, o de no estar lo suficiente entrenado. Y encima acabo de conocer a dos chicos de Vitoria… Sería bonito tener alguien con quien charlar, que con tanto extranjero…

Finalmente decido continuar, son las 6 de la tarde, aún es pronto para parar. Sigo unos kilómetros más mientras, a menudo, maldigo mi perseverancia. A estas horas apenas hay ya peregrinos, y en la soledad del camino me pregunto, ¿qué demonios hago pedaleando aún? No hay más respuesta que continuar pedaleando, pero ya lo dice el refrán: “quien no arriesga, no gana.” Y esta vez a mí, me toca el gordo.

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