Etapa 4 Camino de Santiago
Etapa 4 Camino de Santiago:
Grañón – Castrojeriz

Distancia: 113,13 km
Salida:
 8:30
Llegada: 19:30
Presupuesto: 29€
– 12€ Alimentos + Cena
– 10€ Antiinflamatorio + Pomada
– 7€ Albergue

Salgo alegre y con un montón de ganas de volver a ver, a toda esa gente con la que compartí la mágica noche de ayer. Como no podría ser de otra forma, a los primeros que me encuentro son los gaditanos, han salido los últimos. ¡Hasta siempre kiyos! Más adelante al grupo de jóvenes europeos, good luck! Poco después a un montón de peregrinos con los que no tuve trato, ¡buen camino! A la riojana y al holandés, que no sé qué me da a mí que algo va a haber algo entre ellos… ¡buena suerte!

Unos kilómetros más adelante me encuentro a la pareja norteamericana. Luisa, que es vegetariana, está desesperada por encontrar plátanos, y con el chicarrón negro de pareja… ¡deja de pensar guarradas! Nice to meet you, buen camino! Continúo intranquilo ya que me falta uno. No me digas que me lo he saltado, es el único que me falta por despedir. Gracias a Dios lo encuentro un poquito más tarde, ¡buen camino Inori! Él me despide con una amplia sonrisa, ¡y con los ojos tan cerrados que parece imposible que vea! Ya no queda nadie, tan solo yo, la bici y el camino.

En seguida entro en Castilla León y el camino mejora. Escalo los montes de oca con la compañía de asturiano y continúo hasta Atapuerca. Allí, el camino se vuelve impracticable. El suelo se llena de piedras afiladas en donde no se distingue senda alguna. A mi izquierda una valla de espino y un cartel: “Prohibido el paso, zona militar.” Y en lo alto el Sol asediándome con fuego.

Al fin llego a Burgos, y al fin adquiero mi dopaje además de algo de comer. El dolor en la rodilla ya es insoportable. A partir de ahora, un antinflamatorio y una pomada serán imprescindibles. En mitad de la ciudad un chico me para y me convence, después de una profunda charla, para dar una pequeña ayuda para los niños en Somalia. Aunque en su camiseta tiene dibujado a un borracho y un cartel que pone: DON’T DISTURB! (¡No molestar!)

Burgos me parece una ciudad preciosa. Nunca había estado antes y sin duda, en el futuro, me gustaría volver. La catedral es algo impresionante. Mientras admiro la belleza de esta localidad, conozco a dos chicos de Vitoria. Ellos me comentan que este es un buen lugar para ir de fiesta y que, casualmente, hoy empiezan las fiestas de San Juan. Así que decido emprender mi camino inmediatamente.

“Tú ya llegaste. Por lo tanto, siente el placer en cada paso y no te preocupes con las cosas que todavía tienes que superar. No tenemos nada delante de nosotros, apenas un camino para ser recorrido, a cada momento, con alegría.”

Saliendo ya de Burgos conozco a una pareja que, no sólo hablan español, sino que además tienen un acento muy familiar, son de mi tierra. El chico tiene las mismas alforjas que yo, y espera un momento… ¡Uno de los chicos de Vitoria también! Y por lo visto esas se han recorrido medio mundo. Y antes de salir de Burgos veo a otro chico con las mismas también. ¡Increíble, esas alforjas al poder!

Tras Burgos el camino se hace suave, cómodo y agradable. Esto me permite rodar veloz y hacer 40 km fácilmente. Finalmente voy llegando a Castrojeriz, mi destino de esta noche. El saber que pronto voy a llegar, darme una ducha, cenar como un rey y dormir como un bebé me hace feliz, muy feliz, es lo único que quiero y necesito.

Primer albergue completo, vaya, y en el segundo hay sitio pero sólo un español. Bueno, podría ser peor… Coño, ¡Jairo! El mismo chico que me junte en Los Arcos, y decía el tío que no le daba mucho a la bici. Estoy yo aquí dándolo todo y exprimiéndome al máximo, y ha llegado él antes que yo. Nos vamos a cenar una buena ensalada, con un bocadillo y una merecida jarra de cerveza. Se agradece la cena, la compañía y, sobre todo, el descansar y el dormir.

¿Te gustó? Por favor ¡COMPARTE!

¿Te gustó? Por favor ¡COMPARTE!