Etapa 5 Camino de Santiago
Etapa 5 Camino de Santiago:
Castrojeriz – León

Distancia: 152,64 km
Salida:
 8:30
Llegada: 19:15
Presupuesto: 19€
– 6€ Alimentos
– 6€ Cervezas + Tapas
– 7€ Albergue + Desayuno

Amanecemos temprano, como todos los días, con el ruido de los más tempraneros. Desayunamos fuerte y emprendemos la marcha. Ahora somos dos, Jairo y yo. En los primeros metros de la etapa voy despidiendo a los peregrinos con los que acabé la jornada de ayer. Es genial la cantidad de amigos que vas haciendo en el Camino. Y aunque estas relaciones sean cortas en el tiempo, sin ninguna duda calan hondo. ¡Buen Camino!

Nada más salir de Castrojeriz tenemos que ascender una buena cuesta que, nos hace entrar en calor y olvidar el fresco de la mañana. Los constantes ánimos de los peregrinos hacen que la escalada sea más fácil. De normal, los que vamos en bici vamos más rápidos y ligeros, pero en estas subidas es cuando sufrimos, pesados y lentos. Al fin, desde lo alto tenemos nuestra recompensa. Un respiro, buenas vistas y bajada.

Y tras la bajada se nos presenta una inmensa y basta llanura que atravesar. Rodamos por riberas de ríos, sendas paralelas a canales e interminables caminos entre campos de secano y regadío. Es precioso ver el contraste entre los campos regados y secos, pero por desgracia esto será lo único bonito que veremos hoy. El camino es llano, rectilíneo, de gravilla y aburrido, muy aburrido. Gracias a Dios nuestro recorrido está inundado de flores de todos los olores, y el olfato se deleita.

Viajamos tan rápido como podemos, o mejor dicho, tan rápido como las alforjas de Jairo nos dejan viajar. Todo lo que se ahorró al comprarlas, lo está pagando con creces. Definitivamente, unas buenas alforjas es algo fundamental. En el trayecto nos encontramos gente admirable, como la pareja que lleva a su hijo de 4 años en un carro, atado a la bici del padre. Anonadado me dejan, ya que están haciendo el Camino por caminos, valga la redundancia. Y sólo van por carretera en aquellos tramos no aptos para un carro, y por esto los multaron en Navarra. Estúpidas leyes…

Paramos a reponer fuerzas, como siempre, un poco de fruta, algo de pan, ¡y qué pan! Me compro una barra rústica chapata con doble biwoffer, y un bollo artesano rústico con ultrasurraund. Por supuesto me acabo de inventar esos términos, pero es que lo bueno que está esto es indescriptible.

Y tras la gloria, viene el infierno. No sé cuántos kilómetros, pero muchos, muchos muchísimos kilómetros de camino llano, con una gravilla impracticable y con el Sol pegando fuerte desde lo alto. Además, no hay ni pueblos ni nada donde poder tomar algo y descansar. Insufrible. Pero hemos decidido llegar a León así que continuamos. Cabeza gacha, tirando riñones y con la mirada entre la rueda y el camino, pedal pedal, pedal pedal, pedal pedal… Al final y tras 150 km de sufrido pedaleo llegamos a nuestro destino. ¡Guau, 150 km! Estoy superando límites que nunca hubiera imaginado que superaría.

Me ducho rápido y me voy en búsqueda de un rostro conocido y querido. “¡Manda huevos que haya tenido que venir a visitarte en bici, qué dice Unaitxo!” Mi primo lleva ya un tiempo viviendo en León, así que sabe buenos lugares donde echar tapas. La verdad es que a mí no me salen las cuentas, ¡apenas hemos pedido un par de cervezas y nos han sacado suficiente comida como para cenar! 2 más por favor! El tiempo vuela con tan buenos manjares y tan cálida compañía.

Pero el monasterio en el que me hospedo esta noche cierra sus puertas a las 10, así que no tengo más remedio que despedirme. “Buenas noches y gracias por todo pri.”

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