Antes de comenzar el viaje sería conveniente revisar brevemente la historia del Sahara Occidental para ponernos en contexto.

En primer lugar, durante siglos los habitantes del Sahara han sido nómadas que se movían a través del desierto por rutas más o menos regulares en busca de alimento y agua. Estas gentes no conocían ni fronteras ni ningún poder por encima de ellos. Es en s.XV cuando comenzaron los primeros contactos entre la población saharaui con los europeos. Aunque éstos últimos no mostraron demasiado interés por el continente africano hasta el s.XIX y simplemente ocupaban zonas costeras.

Entre finales del s.XIX y principios del s.XX los europeos se repartieron el continente africano, España recibió el territorio conocido hoy como el Sahara Occidental. Aunque debido a la resistencia de los saharauis, el control de esta zona no se hizo efectivo hasta años más tarde. En 1934, y tras constantes rebeliones contra la potencia colonial, Francia amenazó a España con la ocupación de los territorios si no se hacía con el control sobre ellos. Esta amenaza llevó a una cooperación militar franco-española para destruir el movimiento de resistencia anticolonial. Esto posibilitó la explotación de las riquezas y el control del pueblo saharaui por parte de la potencia colonial española.

Historia del Sahara Occidental: reparto colonial de África

Durante las décadas de los 50 y 60 dio comienzo el proceso de la descoloniación de Asia y África, una nueva etapa en la historia del Sahara Occidental. En 1965 la ONU proclamó el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui e instó a España a que agilizara su descolonización. A principios de los 70 España decidió convocar un referéndum de autodeterminación y empezó a elaborar un censo de la población del Sahara Occidental. Referéndum que nunca se celebró.

Años antes, el rey de Marruecos ya había manifestado su intención de anexionarse los territorios del Sahara Occidental. También Mauritania, al ver la situación, se apresuró a pedir parte del territorio del Sahara. Debido a las presiones de la ONU de abandonar los territorios, las presiones internacionales para evitar un conflicto con Marruecos y la situación que se vivía en el territorio español con el fin de la dictadura franquista, España abandonó al Sahara Occidental a su suerte.

Con esta situación Hassan II, rey de Marruecos, invadió el territorio saharaui en la llamada Marcha Verde, con 350.000 hombres y mujeres a los que se añadieron 25.000 soldados. Además, España firmó los Acuerdos Tripartitos por los cuales se entregaban los territorios del Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania. En esta situación fue creado el Frente POLISARIO, movimiento de liberación nacional que encabezaría la lucha en el plano popular, militar, político y diplomático.

Finalmente con la invasión de Marruecos comenzó la guerra. Parte de la población saharaui huyó a Argelia donde se crearon los campamentos de refugiados, mientras el resto de la población permaneció bajo la represión marroquí. Además, Marruecos construyó un gran muro defensivo dividiendo el Sahara en dos. Tras 3 años de conflicto la ONU elaboró un Plan de Paz que incluía un referéndum de autodeterminación. El Plan de Paz fue aceptado por todas las partes implicadas. A pesar de ello, el referéndum nunca se celebró y la población saharaui sigue viviendo dividida por un muro. Parte en los campamentos de refugiados y parte bajo la opresión marroquí. Hoy en día, la situación no ha cambiado y la gente que vive en los campamentos depende totalmente de la ayuda humanitaria.

Muro de la Vergüenza

En España se ha mantenido durante décadas un sentimiento de solidaridad con los saharauis. Año tras año se celebra las Vacaciones en Paz, dando la posibilidad a los niños saharauis de pasar el verano en territorio español. Evitando así las duras condiciones que se dan en esta época en el desierto. Además, numerosos saharauis han sido adoptados por familias españolas dándoles una nueva oportunidad en la vida. Aunque este tipo de ayudas están siendo recortadas continuamente, haciendo muy difícil ayudar a un pueblo, de cuya situación somos los responsables.

Todos los años se organizan viajes a los Campamentos para enviarles ayuda y para conocer la historia del Sahara Occidental. Yo tuve la suerte de acudir a uno de estos viajes. Durante una semana convivimos con una familia saharaui, visitamos los campamentos y reivindicamos sus derechos frente al muro que les separa de su tierra y de su gente. En aquel momento no era consciente del efecto que esa experiencia iba a tener en mí.

Os dejo un vídeo que no podía parar de ver los días previos a esta nueva aventura a la que estaba a punto de enfrentarme.

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