El gran día ha llegado, el gran día que todos estábamos esperando y para el cual nos hemos estado preparando. Hoy atravesaremos durante horas el Desierto del Sahara bajo las duras condiciones de este inhóspito lugar. Además nos uniremos en una cadena humana, juntaremos nuestras pancartas junto con nuestras manos, gargantas y corazones. Finalmente gritaremos por la libertad de los saharauis. Hoy es el día de la manifestación contra el muro en el Sahara Occidental.

Madrugamos con el alba. El frío de la noche aún latente refresca nuestro letargo matutino. Los ropajes que ahora nos protegen del fresco pronto nos resguardarán del Sol, del polvo y de la arena del desierto. El ambiente es tranquilo y alegre, los bostezos dan aire a la emoción que nos mantiene despiertos. Por delante nos quedan horas sentados en la parte trasera de un camión, sufriendo cada bache en nuestros traseros, con punzadas en las rodillas y espalda a cada giro. Con el polvo dificultando la respiración y las vistas, vistas de un océano de arena bajo el abrasador Sol.

Atravesando el Desierto del Sahara

Aunque las condiciones son duras lo estamos llevando bien, o eso es lo que creo hasta que veo a uno de mis amigos intentando esconder unas lágrimas bajo las gafas de sol. Me imagino que pueda estar sufriendo de una descomposición o algo parecido. La comida y las condiciones higiénicas son diferentes aquí. Siento que me gustaría poder compartir parte de su sufrimiento. Más tarde, en una parada de descanso, sabré que mi amigo está perfectamente y que el motivo de sus lágrimas es algo más profundo que el malestar físico. De alguna forma entiendo cómo se siente, parece ser que no soy el único al que este viaje está calando hondo.

Finalemente llegamos a nuestro destino. Nos hayamos en la frontera entre los territorios ocupados y los territorios liberados, frente a una de las construcciones más vergonzosas del ser humano. La manifestación contra el muro en el Sahara Occidental tiene lugar, este año, a varios kilómetros de la muralla. Ésta solía ser cerca del muro, muy cerca. Pero el año pasado, en esta misma protesta, uno de los saharauis se vio gravemente herido por una mina por lo que este año nos manifestamos alejados del peligro.

Pancartas contra el muro 2
Pancartas contra el muro 1

A lo lejos se divisa, creando un horizonte irregular, el motivo de nuestra protesta y sobre él se intuyen miniaturas armadas. Allá una columna de arena y armas simbolizando la injusticia, aquí una columna de gente unida representado la libertad. Y entre medio de ambas partes de esta realidad una ilusión, un espejismo. La arena del desierto está tan caliente que hace reflejar la luz como si fuese un lago. Parece como si hubiese un estanque de agua entre nosotros y los marroquíes.

Columna frente al muro
Bicicletas en contra del Muro de la Vergüenza

El ambiente se va calentando. Como resultado la rabia estalla en los saharauis que empiezan a correr contra el muro cargados con piedras e impotencia. El pánico se apodera de aquellos que se han quedado atrás, el accidente del año pasado está aún muy vivo en el recuerdo. Es entonces cuando varios todoterrenos salen a la captura de los temerarios corredores y por suerte son capaces de pararlos. Mientras tanto un grupo de saharauis recorre toda la columna armados con un megáfono y cargados de protesta. La energía y la intensidad con la que gritan sus lemas están a la altura del típico agudo grito que estas gentes hacen con su lengua y su boca. Y es tal la fuerza de sus gargantas que parece que se vayan a escuchar por todo el mundo.

Saharauis corriendo contra el muro
Manifestación contra el Muro de la Vergüenza

Finalmente la manifestación contra el muro en el Sahara Occidental va llegando a su fin. La imagen de un niño corriendo con su cometa izada al viento alivia el sentimiento de rabia e impotencia. No hay nada más libre que una cometa volando atada a la libertad de un niño o niña. En el suelo dejaremos las pancartas, no sin antes escribir en ellas en un último grito nuestro sentimiento. Tras varios momentos incapaz de escribir nada, unas palabras aparecieron escritas: “YO SOY SAHARAUI”.

Abandonamos la zona conflictiva, es tiempo de reponer fuerzas y protegernos del ardiente Sol. Todos los manifestantes nos hemos reunido en mitad del desierto. Da igual hacia donde mires lo único que se ve es arena y más arena. Recibimos una pequeña cajita con algo de comer, un kit de supervivencia: una lata de atún, un huevo duro, una manzana, unas galletas… No es la mejor comida de mi vida pero dadas las circunstancias sienta como tal. Y además hay varios arbustos en la cercanía por lo que podremos sentarnos a la sombra, un lujo.

Después de haber descansado un poco y tras un pequeño comunicado dando las gracias por el apoyo a los saharauis, en un escenario improvisado en la parte de atrás de un camión ¡comienza la fiesta! Todo el mundo festeja, canta y baila al son de la música. No importa ni calor ni el cansancio del desierto, ni la injusticia ni la desgracia de su situación. De nuevo y como siempre, frente a mis ojos, la realidad de un pueblo alegre, el calor humano de estas gentes. Hemos hecho una manifestación frente a el Muro en el Sahara Occidental luchando por sus derechos, ahora festejamos que estamos vivos y celebramos por la solución de este conflicto.

Es tiempo de regresar a los campamentos. La satisfacción de lo hecho hoy no será suficiente para aliviar la agonía que se vive en la parte de atrás del camión. Llenos de polvo y sin poder encontrar una postura cómoda, sufriendo cada irregularidad del camino en cada articulación del cuerpo. Nos agrupamos intentando, en vano, protegernos de la calurosa tarde del desierto. El rugir del camión se mezcla con nuestro silencio. Las miradas a la infinidad del vacío o al suelo de nuestro vehículo, el cuerpo deseando con todas sus fuerzas llegar pronto a casa y la mente intranquila intentando asimilar lo que hoy ha ocurrido. El viaje continuará así duran unas pocas horas más mientras el tiempo se para en lo más fondo de mi ser. Hoy sin duda ha sido un día especial en mi vida. Siempre recordaré el día de la manifestación contra el Muro en el Sahara Occidental.

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