Al fin llegó el día, hoy me emprendo en un viaje al Sahara Occidental.

Aunque aún no haya estado en el Sáhara, ya he tenido contacto con el pueblo saharaui. Durante años mi pueblo se ha llenado de niños saharauis durante los meses de verano. Vienen en las llamadas Vacaciones en Paz, una oportunidad para evitar las duras condiciones del desierto durante estos calurosos meses, y la posibilidad de disfrutar de un tiempo fuera de los campamentos de refugiados. Oportunidad que año tras año encuentra más dificultades debido a las restricciones del gobierno español.

Siempre me acompañará el recuerdo de ver, fascinado, a los niños saharauis corriendo descalzos sobre un campo lleno de piedras. Sin embargo, yo era incapaz de dar un solo paso en tal terreno. ¿¡Estos niños son inmunes al dolor!?

El equipaje está preparado, aprovechando hasta el último gramo para poder llevar tanto como sea posible. En los campamentos dependen de la ayuda internacional para sobrevivir por lo que toda la ayuda que se pueda enviar es poca. Los nervios se palpan en el ambiente, decenas de personas esperamos impacientes por comenzar esta nueva aventura. El aviso de que nuestro vuelo se va a retrasar unas horas no ayuda a calmar las ganas de ir.

Esperando en Barajas para nuestro viaje al Sahara Occidental

Finalmente embarcamos. Tenemos que hacer escala en un lugar perdido en mitad del desierto africano y es entonces cuando empiezan los problemas. El avión lleva varios intentos para despegar sin éxito. Una vez más, los motores empiezan a rugir con fuerza, la aeronave va cogiendo velocidad, y en el momento cuando el avión debería empezar a coger altura, el piloto frena con fuerza y el vehículo se detiene. Después de numerosos intentos fallidos somos invitados a ir al aeropuerto. Aunque no podamos continuar con nuestro viaje la mayoría de nosotros nos sentimos aliviados de poder pisar tierra firme. Nuestro viaje al Sahara Occidental tiene que esperar.

Tras numerosas horas de espera, la incertidumbre y el nerviosismo se apoderan de la situación. No está claro cuál es la razón por la que no podemos volar, hay quien está empezando a considerar que igual la mejor opción es volver a España y no tenemos ni idea cuánto tiempo tenemos que esperar más. Finalmente un representante del consulado español nos pide calma y nos aclara la situación. El avión está operativo y tanto el piloto como la tripulación están dispuestos a volar. Embarcamos de nuevo, esta vez todo funciona, pronto aterrizaremos en Tinduf, Argelia.

Larga espera en mitad del Desierto del Sahara

Viajamos con La Columna de los Mil, un movimiento que comenzó en 2008 y que organiza cada año un viaje al Sahara Occidental. En él se incluye una manifestación frente al muro de la deshonra construido por Marruecos después de la ocupación del Sahara Occidental. La intención de La Columna es llamar la atención tanto de los ciudadanos españoles como de su gobierno, dar a conocer al mundo la injusta realidad que sufre el pueblo saharaui y promover un proceso definitivo de paz que acabe con esta situación.

La Columna de los Mil: Columna 2010

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